Gas Social PRO, energía que transforma vidas

Un modelo híbrido de Gas Natural, GLP y Biogás impulsado por Hocol, compañía del Grupo Ecopetrol, permite a comunidades rurales dispersas acceder a una fuente energética limpia.

En el mundo, según datos recientes de la Organización Mundial de la Salud, más de 2.100 millones de personas aún cocinan con leña y otros combustibles sólidos no recomendados para estas labores.

Esta práctica afecta principalmente a las mujeres, quienes asumen la recolección del combustible y la preparación de alimentos, exponiéndose diariamente a humo tóxico que, según estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México, equivale al consumo de casi dos paquetes de cigarrillos al día. Las consecuencias incluyen mayor riesgo de accidentes cerebrovasculares, infecciones respiratorias agudas y Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).

En Colombia, según datos de Inclusión-Consultoría para el Desarrollo, alrededor del 10,6% de la población, aproximadamente 5,4 millones de personas, vive en hogares que cocinan con leña, carbón, desechos u otras fuentes combustibles no seguras, no solo en zonas rurales pobres, sino también en áreas vulnerables e intermedias.

Esta realidad genera evidentes impactos negativos en la salud, el tiempo de las mujeres, la economía familiar y el medio ambiente: deforestación, pérdida de captura de CO₂ y degradación de suelos.

Ante este escenario, la masificación del gas domiciliario se consolida como una estrategia clave para reducir la pobreza energética y avanzar en la transición energética del país, mejorando la calidad de vida de las comunidades más alejadas. Por eso, desde 2021, Hocol S.A., con el apoyo de Ecopetrol S.A., impulsa el programa Gas Social, que ha llevado gas natural y GLP (a través de propanoductos) a territorios aislados. A la fecha, se han desarrollado 29 proyectos en 14 departamentos, que han conectado 33.370 al cierre de 2025.

Ante nuevos desafíos territoriales, el programa evolucionó a Gas Social PRO, incorporando soluciones innovadoras como la instalación de biodigestores en instituciones etnoeducativas de La Guajira y Córdoba en alianzas para transformar residuos orgánicos en biogás y biofertilizantes.

‘Gas Social PRO posiciona al gas como un vehículo de desarrollo inclusivo y destaca a Hocol como referente de responsabilidad social y ambiental en Colombia’.

Soluciones híbridas para un mayor impacto

El principal objetivo del programa Gas Social PRO es diseñar e implementar un modelo energético híbrido que combine gas natural, GLP y biogás, con el fin de maximizar la cobertura del servicio en zonas rurales dispersas y minimizar los impactos negativos en la salud de las comunidades, el medio ambiente, la economía familiar y el tejido social.

Este enfoque busca no solo llevar energía eficiente y de bajo costo a los hogares, sino también generar mejoras integrales en la calidad de vida de las poblaciones más vulnerable.

Adicionalmente, el programa busca demostrar que los residuos orgánicos generados en comunidades y escuelas rurales pueden transformarse en una fuente energética viable, segura y sostenible mediante el uso de biodigestores, reduciendo la dependencia de leña y produciendo biofertilizantes como subproducto.

De esta manera, se posiciona a la industria de hidrocarburos como un actor clave en la transición energética del país, a través de alianzas estratégicas con entidades públicas, privadas y comunidades locales que permiten innovar y escalar soluciones energéticas integradas y socialmente responsables.

Sinergias que apalancan oportunidades

El departamento de La Guajira representa un caso particular por su alta aridez y dispersión geográfica. Allí, el acceso a la energía ha representado un desafío complejo que se ha extendido durante varias décadas. Para hacer frente a esta situación, Gas Social PRO ha desplegado una estrategia que ofrece una intervención integral para atender necesidades rurales y urbanas.

En el frente urbano y periurbano, la masificación del gas domiciliario ha llegado a 1.699 familias en Manaure, Riohacha y Hato Nuevo, llevando dignidad y seguridad energética a hogares que antes dependían de fuentes contaminantes e inseguras.

A esto se suma la estructuración de propanoductos para comunidades indígenas en Mayapo, área rural de Manaure, sentando las bases técnicas para un acceso sostenible y autogestionado.

La innovación también encuentra su lugar en el corazón de la cultura Wayuu. Seis biodigestores instalados en escuelas indígenas no solo transforman residuos de cocina y huerta en biogás limpio para cocinar, sino que convierten cada institución en un aula viva de sostenibilidad.

Docentes y estudiantes reciben formación en biogás y reciclaje. Con cada biodigestor, se reduce la dependencia de leña, se mejora la gestión de residuos y se generan biofertilizantes que generan menos impacto ambiental, mayor independencia y aprendizajes comunitarios para convertir desafíos en oportunidades.

Este enfoque híbrido supera las limitaciones técnicas y financieras típicas de las zonas rurales dispersas, combinando la confiabilidad del gas convencional con tecnologías descentralizadas adaptadas al territorio.

‘La iniciativa no solo resuelve un problema de acceso a fuentes de energía confiables y costo efectivas, sino que paralelamente genera PROgreso, PROsperidad, PROpósito, PROtección y PROyección en los territorios’.

Resultados concretos

Esta iniciativa ha logrado la conexión a nivel nacional de 33.370 hogares a gas domiciliario, entre gas natural y GLP, lo que representa un beneficio directo para cerca de 134 mil personas. Esta cobertura ha permitido sustituir fuentes de energía tradicionales por una opción más eficiente y estable en el hogar.

En términos ambientales, se estima una reducción de 360.396 toneladas de CO₂ al año, resultado directo del cambio en la matriz energética residencial. Adicionalmente, se han logrado eliminar 45.000 toneladas anuales de leña, lo que contribuye a la conservación de los bosques y a la disminución de la presión sobre los ecosistemas locales.

El impacto económico y social también es cuantificable. Los beneficiarios generan ingresos adicionales estimados en 166.850 millones de pesos anuales (aproximadamente 40 millones de dólares), dado que pueden destinar una mayor parte de su tiempo y esfuerzo en el desarrollo de otras actividades que contribuyen a fortalecer el ingreso de sus núcleos familiares.

Y en el entorno académico, más de 1.950 estudiantes cuentan con cocinas limpias y seguras en sus instituciones educativas, mejorando las condiciones para la preparación de alimentos en el entorno escolar.

“El modelo híbrido de Gas Social PRO demuestra que la transición energética en zonas rurales dispersas es técnicamente viable y financieramente sostenible cuando se combina la experiencia del sector de la industria de hidrocarburos con tecnologías descentralizadas y alianzas locales”, asegura Ana María López Tobón, Gerente de Entorno de Hocol.

Las alianzas con distribuidores de gas, entidades gubernamentales y empresas, trabajando mancomunadamente con Hocol, no solo innovan en soluciones energéticas integradas, sino que redefinen el rol del sector como actor social comprometido con las comunidades vulnerables.

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